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Facilitación

Facilitador y proceso de facilitación

El trabajo del facilitador es ayudar al grupo a desarrollar su mejor forma de pensar. Esto significa fomentar la participación plena, promover el entendimiento mutuo, fomentar soluciones inclusivas y enseñar nuevas habilidades de pensamiento. Cuando un facilitador realiza estas cuatro funciones de manera efectiva, los resultados son impresionantes: fortalece las habilidades, la conciencia y la confianza de los miembros individuales del grupo; fortalece la estructura y la capacidad del grupo; y aumenta enormemente la probabilidad de que el grupo alcance acuerdos sostenibles.
Un facilitador es una persona que elige o se le asigna el papel explícito de dirigir una reunión. Este rol generalmente implica que el facilitador participará poco en los debates sobre el tema de la reunión, pero se centrará principalmente en crear las condiciones para procesos grupales efectivos, en la búsqueda de los objetivos para los cuales se convocó la reunión. La facilitación es una especialización propia, cuyos detalles van mucho más allá de las prácticas ágiles.


«La facilitación de grupos es un proceso en el que una persona, cuya elección es aceptable para todos los miembros del grupo, esencialmente neutral, y sin autoridad sustantiva en la toma de decisiones, diagnostica e interviene en un grupo para ayudarle a mejorar la manera en que identifica y resuelve sus problemas y toma decisiones, aumentando así la efectividad del grupo«

Roger Schwarz, The Skilled Facilitator, Jossey Bass, 2002

Razones que nos hacen diferentes:

Contexto: Facilitamos talleres, reuniones, sesiones de planificación estratégica, retiros, sesiones de resolución de problemas, lluvia de ideas, conflictos, negociaciones, etc. El contexto no cambia la forma en que facilitamos. Usamos las actividades como la manera de procesar al grupo hacia sus metas. Nuestras actividades involucran a todos en la sala y aseguran que todos tengan una voz que se escuche.
Interrogación. Toda buena facilitación implica un gran interrogatorio. Las personas no aprenden de la experiencia, aprenden de la reflexión sobre esa experiencia.
Flexible. Un buen facilitador tiene un plan, reconoce que el plan tiene pocas probabilidades de funcionar realmente según lo diseñado y se adapta con agilidad según sea necesario. Diseñamos y modificamos actividades sobre la marcha.
Manejar a los participantes difíciles. Encontramos que los participantes difíciles también son personas. Los abrazamos (no literalmente) y tenemos cientos de técnicas para integrarlos sin permitirles distraer o molestar a los demás.
Escalable. 5, 50, o 500. No nos importa cuantas personas… Tenemos actividades y procesos informativos para garantizar que, independientemente del tamaño, se cumpla el objetivo de la sesión.
Confianza. Los participantes confían en nosotros porque reconocen rápidamente que al usar las actividades son seguros y les resulta más fácil participar libremente. Nuestras actividades están diseñadas para fomentar comportamientos grupales que apoyan los objetivos finales.

Algunos casos de aplicación…

Inicio de Proyectos: El lanzamiento de un proyecto marca en gran parte su probabilidad de éxito. Escoger bien a los participantes de la sesión (incluídos los facilitadores), diseñar las metas y definir acertadamente los servicios y productos, es importantísimo. Acompañamos a los equipos en los primeros pasos de sus proyectos para maximizar la concreción de las metas.

Equipos: Diseñamos ambientes que ayuden a los equipos a focalizar y alcanzar sus objetivos. El compartir información, tratar un tema en profundidad o alinear diferentes áreas de la empresa, permite sacar el máximo partido al conocimiento colectivo. Proponemos dinámicas que maximice el aporte de cada asistente.

Planificar sirve para alinear a la organización y avanzarnos a los impedimentos para obtener una visión realista de lo que es viable a corto, mediano y largo plazo. Ayudamos a consensuar objetivos intermedios y determinar los obstáculos que impiden que los alcancemos.